Aunque de pocas palabras, Tomas cuando hablaba era acertado, ya fuese para bien o para mal. En este año de dura supervivencia, los tres hombres de la casa habían comenzado a entender que la vida ya no volvería a ser la misma, Tomas sobretodo. Aunque Juan se esforzara por disimular las cosas, muy de vez en cuando le salían bien, pero cuando parecía que todo había sido perfecto, zas! un lugar vacío los devolvía de un cachetazo a la realidad y ahí Tomás si que hablaba: “Falta Alma…” decía, lloraba y rebelde como era se retiraba dejando a Juan sólo frente al menor de los hermanos.
Joaquín no entendía nada. Por qué su mama no volvía de ese viaje? Ya no lo quería más? Por qué papa y Tomy se peleaban todo el tiempo? Tenía algo que ver el en todo esto? Joaquín era muy sensible a todo lo que sucedía en el hogar, pero el tenía un pacto que no podía romper. Había prometido no contárselo a nadie, por lo menos por ahora. Así que, aunque pareciera afectado, el siempre tenía quien lo tranquilizara.
La vida de los Quiroga era un remolino que revoleaba a sus integrantes de un lado para el otro todo el tiempo. No faltaban las abuelas, tías y primas metidas que pretendían dar calma en una familia que tenía que aprender a vivir de nuevo.
Y a Juan se le prendió la lamparita en un momento de iluminación en el que decidió darle el vuelco que sus vidas necesitaban, enderezar la cosa, cambiar rumbos, tomar el toro por las astas y jugarse todas las cartas que tenia por aquellas dos vidas que su Alma le había dado.
- Chicos, esto se terminó acá, nos vamos, tenemos que empezar a hacer algo que nos haga felices y como es mi responsabilidad he tomado la decisión.
Y así fue como los Quiroga arrancaron literalmente hablando. Juan vendió todo, lo que no pudo se lo dejo a las tías para que hicieran con ello lo que quisiesen. Los chicos dejaron el colegio y, aunque Tomy lo disimulara, irse le parecía la mejor idea que su padre podía haber tenido.
- Qué vamos a hacer papa? Preguntó Joaco.
- No se preocupen chicos, ahora le vamos a buscar un nuevo significado a la palabra del día. Vamos a experimentar todos los días palabras nuevas.
Aunque las tías, abuelas y primas llorasen los chicos no podían disimular la emoción, y cuando digo chicos hablo de los tres Quirogas que aquel iba a ser el primer día del resto de sus vidas.
La ciudad quedó atrás…
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