viernes, 14 de mayo de 2010

La palabra de hoy. Cuarta Entrega.

- Hoy “comunican”
- Comunican? De donde sacás las palabras vos?
- Cómo que de donde? Del mismo lugar que siempre.

Tomás no quiso ahondar mucho mas en el tema, pero achinando los ojos lo miró y le dijo: Joaquín, en que andás vos?
Joaquín conciente de lo que acababa de hacer, abrió bien grande los ojos, se tapo la boca con la mano derecha y miró para otro lado buscando una respuesta, y la encontró en un pequeño diccionario de bolsillo.
- De ahí, de donde sino…

Para Juan las cosas no habían resultado tan paradisíacas como el se lo había planeado. A pesar de estar viajando y disfrutando de los rincones del pais, no lograba desenchufarse y disfrutar de sus hijos. Sabía que dinero no le faltaba pero no lograba escaparse de la rutina mental de pensar en su Alma. Ella no estaba, los chicos crecían, las cosas habían dado el vuelco que el quería, pero el vuelco no lo daba el aun. Cerrado en su mundo, buscando lo mejor para sus hijos se había olvidado la misión en la que estaba involucrado.

Los chicos parecían estar bien, entre ciudad y ciudad el mundo se les hacía pequeño y las peleas en el coche eran inevitables. La ruta era su nuevo hogar y, de momento, habían aprendido a disfrutarla. Juan no, pero eso a el no le importaba. Disfrutaba compartiendo los altos en el camino, cascadas, rios, campings, ciudades coloniales, parques nacionales; Y que los chicos siguieran con el juego. Eso a el lo sorprendía bastante y lo alegraba, veía en sus hijos el alma que le habían robado.

La palabra del hoy, con la vorágine de la novedad constante, se había convertido en una misión pseudo imposible de aplicar, pero no de experimentar. Las reglas del juego habían cambiado, el juego continuaba. Joaquín era un libro abierto y, disimulando lecturas de un diccionario de bolsillo, siempre encontraba una palabra nueva para la jornada que los esperaba.

Juan y Tomás empezaron a dudar del menor, este gurrimin de un metro veinte se traía algo entre manos, la madurez con la que hablaba y las palabras que proponía los sorprendían, pero no querían desanimarlo. Aprovechando los largos ratos en que dormía, el padre y el mayor de los hijos comenzaron a entablar una nueva relación, con la única misión de descubrir que tramaba el menor. Así fue como pasaban largas horas hablando y comenzando a entablar la relación con la que Juan había soñado antes de partir.

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