domingo, 9 de mayo de 2010

La palabra de hoy. Tercer entrega

- Hoy: “indio sin gracia.” Dijo Joaquín.
Como el ambiente de una ruidosa estación de servicio no ayudaba a la comprensión entre los interlocutores, Tomás sacudiendo la cabeza le dijo.

-¿Qué?
-“indio sin gracia”, de eso, de lo que pensás, las ideas.
-idiosincrasia.
-si, eso.

Joaquín era muy elocuente para los pocos años que lo unían con el mundo de las ideas. Por eso, cuando se le ocurrían pensamientos como esos, no era extraño. Pero esto era demasiado. La situación quedó rebotando en la mente de Tomás, que sólo lo expresó con un leve ladeado de cabeza y un achine de ojos. Pero sin profundizar, se olvidó del tema y aceptó el desafío de la palabra del día.
Juan no estaba muy interesado en el desafío del día. Tenía cosas más importantes en qué ocupar su cabeza, como el destino de los tres hombres de la casa, su rumbo, un nuevo modo de vivir.
Pero Joaquín no podía dejar que eso pase. Parte de su pacto, aún secreto, incluía que Juan se involucre en la tradición diaria, para que no se perdiera el alma del juego, para que no se perdiera Alma.

-Bueno está bien, pero no podemos posponer el juego unos días? Es difícil hablar con extraños cuando estás en la ruta y tirarle estas palabras.
-No se, pregunto y te digo.- Dijo Joaquín.
-¿A quién?- preguntó Juan.
-Tengo sueño- Dijo Joaquín y fingió dormirse.

A Juan no pareció importarle demasiado. No parecía estar presente ni siquiera en las conversaciones que él mismo iniciaba. Eran tantas las preocupaciones que viajaban por su cabeza, pero tantas las ganas de cambiar de aire, de cambiar de vida, de intentar llenar el espacio en el alma…que sus distracciones eran perdonadas.
Quizás tampoco eran perdonadas. Quizás tampoco eran notadas…Los otros dos Quiroga tenían su propio mundo alterno al cual asistir, y aunque juntos para todo el viaje, y aunque se apoyaran incondicionalmente, últimamente eran tres solitarios que compartían un almuerzo o una habitación.

-Viste como sueña Joaco? Debe ser sonámbulo. Anoche entre sueños lo escuché hablar y lo vi sentadito en la cama, pero no lo quise despertar.
-Si?, querés más tostadas? Dijo Juan distraído.
-Qué?…no importa. Dijo Tomás resignado.
Joaquín empezó el día casi sin haber terminado el anterior. Lo que Tomás encontró como sonambulismo era Joaquín en plena consciencia de sus actos, pero con la inconsciencia de que podía haber alguien observando. Escuchando. Compartiendo una charla del alma. Con Alma.

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