- Hoy “comunican”
- Comunican? De donde sacás las palabras vos?
- Cómo que de donde? Del mismo lugar que siempre.
Tomás no quiso ahondar mucho mas en el tema, pero achinando los ojos lo miró y le dijo: Joaquín, en que andás vos?
Joaquín conciente de lo que acababa de hacer, abrió bien grande los ojos, se tapo la boca con la mano derecha y miró para otro lado buscando una respuesta, y la encontró en un pequeño diccionario de bolsillo.
- De ahí, de donde sino…
Para Juan las cosas no habían resultado tan paradisíacas como el se lo había planeado. A pesar de estar viajando y disfrutando de los rincones del pais, no lograba desenchufarse y disfrutar de sus hijos. Sabía que dinero no le faltaba pero no lograba escaparse de la rutina mental de pensar en su Alma. Ella no estaba, los chicos crecían, las cosas habían dado el vuelco que el quería, pero el vuelco no lo daba el aun. Cerrado en su mundo, buscando lo mejor para sus hijos se había olvidado la misión en la que estaba involucrado.
Los chicos parecían estar bien, entre ciudad y ciudad el mundo se les hacía pequeño y las peleas en el coche eran inevitables. La ruta era su nuevo hogar y, de momento, habían aprendido a disfrutarla. Juan no, pero eso a el no le importaba. Disfrutaba compartiendo los altos en el camino, cascadas, rios, campings, ciudades coloniales, parques nacionales; Y que los chicos siguieran con el juego. Eso a el lo sorprendía bastante y lo alegraba, veía en sus hijos el alma que le habían robado.
La palabra del hoy, con la vorágine de la novedad constante, se había convertido en una misión pseudo imposible de aplicar, pero no de experimentar. Las reglas del juego habían cambiado, el juego continuaba. Joaquín era un libro abierto y, disimulando lecturas de un diccionario de bolsillo, siempre encontraba una palabra nueva para la jornada que los esperaba.
Juan y Tomás empezaron a dudar del menor, este gurrimin de un metro veinte se traía algo entre manos, la madurez con la que hablaba y las palabras que proponía los sorprendían, pero no querían desanimarlo. Aprovechando los largos ratos en que dormía, el padre y el mayor de los hijos comenzaron a entablar una nueva relación, con la única misión de descubrir que tramaba el menor. Así fue como pasaban largas horas hablando y comenzando a entablar la relación con la que Juan había soñado antes de partir.
viernes, 14 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
La palabra de hoy. Tercer entrega
- Hoy: “indio sin gracia.” Dijo Joaquín.
Como el ambiente de una ruidosa estación de servicio no ayudaba a la comprensión entre los interlocutores, Tomás sacudiendo la cabeza le dijo.
-¿Qué?
-“indio sin gracia”, de eso, de lo que pensás, las ideas.
-idiosincrasia.
-si, eso.
Joaquín era muy elocuente para los pocos años que lo unían con el mundo de las ideas. Por eso, cuando se le ocurrían pensamientos como esos, no era extraño. Pero esto era demasiado. La situación quedó rebotando en la mente de Tomás, que sólo lo expresó con un leve ladeado de cabeza y un achine de ojos. Pero sin profundizar, se olvidó del tema y aceptó el desafío de la palabra del día.
Juan no estaba muy interesado en el desafío del día. Tenía cosas más importantes en qué ocupar su cabeza, como el destino de los tres hombres de la casa, su rumbo, un nuevo modo de vivir.
Pero Joaquín no podía dejar que eso pase. Parte de su pacto, aún secreto, incluía que Juan se involucre en la tradición diaria, para que no se perdiera el alma del juego, para que no se perdiera Alma.
-Bueno está bien, pero no podemos posponer el juego unos días? Es difícil hablar con extraños cuando estás en la ruta y tirarle estas palabras.
-No se, pregunto y te digo.- Dijo Joaquín.
-¿A quién?- preguntó Juan.
-Tengo sueño- Dijo Joaquín y fingió dormirse.
A Juan no pareció importarle demasiado. No parecía estar presente ni siquiera en las conversaciones que él mismo iniciaba. Eran tantas las preocupaciones que viajaban por su cabeza, pero tantas las ganas de cambiar de aire, de cambiar de vida, de intentar llenar el espacio en el alma…que sus distracciones eran perdonadas.
Quizás tampoco eran perdonadas. Quizás tampoco eran notadas…Los otros dos Quiroga tenían su propio mundo alterno al cual asistir, y aunque juntos para todo el viaje, y aunque se apoyaran incondicionalmente, últimamente eran tres solitarios que compartían un almuerzo o una habitación.
-Viste como sueña Joaco? Debe ser sonámbulo. Anoche entre sueños lo escuché hablar y lo vi sentadito en la cama, pero no lo quise despertar.
-Si?, querés más tostadas? Dijo Juan distraído.
-Qué?…no importa. Dijo Tomás resignado.
Joaquín empezó el día casi sin haber terminado el anterior. Lo que Tomás encontró como sonambulismo era Joaquín en plena consciencia de sus actos, pero con la inconsciencia de que podía haber alguien observando. Escuchando. Compartiendo una charla del alma. Con Alma.
Como el ambiente de una ruidosa estación de servicio no ayudaba a la comprensión entre los interlocutores, Tomás sacudiendo la cabeza le dijo.
-¿Qué?
-“indio sin gracia”, de eso, de lo que pensás, las ideas.
-idiosincrasia.
-si, eso.
Joaquín era muy elocuente para los pocos años que lo unían con el mundo de las ideas. Por eso, cuando se le ocurrían pensamientos como esos, no era extraño. Pero esto era demasiado. La situación quedó rebotando en la mente de Tomás, que sólo lo expresó con un leve ladeado de cabeza y un achine de ojos. Pero sin profundizar, se olvidó del tema y aceptó el desafío de la palabra del día.
Juan no estaba muy interesado en el desafío del día. Tenía cosas más importantes en qué ocupar su cabeza, como el destino de los tres hombres de la casa, su rumbo, un nuevo modo de vivir.
Pero Joaquín no podía dejar que eso pase. Parte de su pacto, aún secreto, incluía que Juan se involucre en la tradición diaria, para que no se perdiera el alma del juego, para que no se perdiera Alma.
-Bueno está bien, pero no podemos posponer el juego unos días? Es difícil hablar con extraños cuando estás en la ruta y tirarle estas palabras.
-No se, pregunto y te digo.- Dijo Joaquín.
-¿A quién?- preguntó Juan.
-Tengo sueño- Dijo Joaquín y fingió dormirse.
A Juan no pareció importarle demasiado. No parecía estar presente ni siquiera en las conversaciones que él mismo iniciaba. Eran tantas las preocupaciones que viajaban por su cabeza, pero tantas las ganas de cambiar de aire, de cambiar de vida, de intentar llenar el espacio en el alma…que sus distracciones eran perdonadas.
Quizás tampoco eran perdonadas. Quizás tampoco eran notadas…Los otros dos Quiroga tenían su propio mundo alterno al cual asistir, y aunque juntos para todo el viaje, y aunque se apoyaran incondicionalmente, últimamente eran tres solitarios que compartían un almuerzo o una habitación.
-Viste como sueña Joaco? Debe ser sonámbulo. Anoche entre sueños lo escuché hablar y lo vi sentadito en la cama, pero no lo quise despertar.
-Si?, querés más tostadas? Dijo Juan distraído.
-Qué?…no importa. Dijo Tomás resignado.
Joaquín empezó el día casi sin haber terminado el anterior. Lo que Tomás encontró como sonambulismo era Joaquín en plena consciencia de sus actos, pero con la inconsciencia de que podía haber alguien observando. Escuchando. Compartiendo una charla del alma. Con Alma.
jueves, 6 de mayo de 2010
La palabra de hoy. Seguna Entrega
Aunque de pocas palabras, Tomas cuando hablaba era acertado, ya fuese para bien o para mal. En este año de dura supervivencia, los tres hombres de la casa habían comenzado a entender que la vida ya no volvería a ser la misma, Tomas sobretodo. Aunque Juan se esforzara por disimular las cosas, muy de vez en cuando le salían bien, pero cuando parecía que todo había sido perfecto, zas! un lugar vacío los devolvía de un cachetazo a la realidad y ahí Tomás si que hablaba: “Falta Alma…” decía, lloraba y rebelde como era se retiraba dejando a Juan sólo frente al menor de los hermanos.
Joaquín no entendía nada. Por qué su mama no volvía de ese viaje? Ya no lo quería más? Por qué papa y Tomy se peleaban todo el tiempo? Tenía algo que ver el en todo esto? Joaquín era muy sensible a todo lo que sucedía en el hogar, pero el tenía un pacto que no podía romper. Había prometido no contárselo a nadie, por lo menos por ahora. Así que, aunque pareciera afectado, el siempre tenía quien lo tranquilizara.
La vida de los Quiroga era un remolino que revoleaba a sus integrantes de un lado para el otro todo el tiempo. No faltaban las abuelas, tías y primas metidas que pretendían dar calma en una familia que tenía que aprender a vivir de nuevo.
Y a Juan se le prendió la lamparita en un momento de iluminación en el que decidió darle el vuelco que sus vidas necesitaban, enderezar la cosa, cambiar rumbos, tomar el toro por las astas y jugarse todas las cartas que tenia por aquellas dos vidas que su Alma le había dado.
- Chicos, esto se terminó acá, nos vamos, tenemos que empezar a hacer algo que nos haga felices y como es mi responsabilidad he tomado la decisión.
Y así fue como los Quiroga arrancaron literalmente hablando. Juan vendió todo, lo que no pudo se lo dejo a las tías para que hicieran con ello lo que quisiesen. Los chicos dejaron el colegio y, aunque Tomy lo disimulara, irse le parecía la mejor idea que su padre podía haber tenido.
- Qué vamos a hacer papa? Preguntó Joaco.
- No se preocupen chicos, ahora le vamos a buscar un nuevo significado a la palabra del día. Vamos a experimentar todos los días palabras nuevas.
Aunque las tías, abuelas y primas llorasen los chicos no podían disimular la emoción, y cuando digo chicos hablo de los tres Quirogas que aquel iba a ser el primer día del resto de sus vidas.
La ciudad quedó atrás…
Joaquín no entendía nada. Por qué su mama no volvía de ese viaje? Ya no lo quería más? Por qué papa y Tomy se peleaban todo el tiempo? Tenía algo que ver el en todo esto? Joaquín era muy sensible a todo lo que sucedía en el hogar, pero el tenía un pacto que no podía romper. Había prometido no contárselo a nadie, por lo menos por ahora. Así que, aunque pareciera afectado, el siempre tenía quien lo tranquilizara.
La vida de los Quiroga era un remolino que revoleaba a sus integrantes de un lado para el otro todo el tiempo. No faltaban las abuelas, tías y primas metidas que pretendían dar calma en una familia que tenía que aprender a vivir de nuevo.
Y a Juan se le prendió la lamparita en un momento de iluminación en el que decidió darle el vuelco que sus vidas necesitaban, enderezar la cosa, cambiar rumbos, tomar el toro por las astas y jugarse todas las cartas que tenia por aquellas dos vidas que su Alma le había dado.
- Chicos, esto se terminó acá, nos vamos, tenemos que empezar a hacer algo que nos haga felices y como es mi responsabilidad he tomado la decisión.
Y así fue como los Quiroga arrancaron literalmente hablando. Juan vendió todo, lo que no pudo se lo dejo a las tías para que hicieran con ello lo que quisiesen. Los chicos dejaron el colegio y, aunque Tomy lo disimulara, irse le parecía la mejor idea que su padre podía haber tenido.
- Qué vamos a hacer papa? Preguntó Joaco.
- No se preocupen chicos, ahora le vamos a buscar un nuevo significado a la palabra del día. Vamos a experimentar todos los días palabras nuevas.
Aunque las tías, abuelas y primas llorasen los chicos no podían disimular la emoción, y cuando digo chicos hablo de los tres Quirogas que aquel iba a ser el primer día del resto de sus vidas.
La ciudad quedó atrás…
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