jueves, 18 de marzo de 2010

Segunda Entrega

Pero no eran hombres lo que ella quería. Ni mujeres, si se quiere; no buscaba lo que ella consideró distracciones en su carrera de vida. Pero eran las mujeres las que hacían que su mirada se desviara de los motores para admirar sus figuras. Sus curvas. Habrá sido por eso? Yo siempre me lo pregunté.
No buscaba eso que la encontró y que desbarató su vida a tal punto de querer alejarse de toda su rutina: la oficina, los escritorios, los números, las responsabilidades, las miradas, la nueva asesora de marketing…
Encontró las excusas para volver al taller, como si nadie pudiese encargarse del motor de un Chevy más que ella, y esconderse del desbarajuste en que se habían convertido sus días. Desbarajuste no, Lucía.
La envolvió la noche dando vueltas en un supemercado, que seguía anunciando la hora de cierre, esquivando las esquinas de las góndolas como si fuera una pista de autos. Apurada, distraída, desconcentrada, comprometida, desorientada, decidida, confundida…debía preparar una cena para el cumpleaños de su padre que había pactado semanas antes, justo antes del desbarajuste. Justo antes de Lucía. Lucía, con quien discutió dos horas antes, diciéndole que se fuera de su vida y terminó besándola en el asiento de atrás del Chevy.
- No puedo soportar que mi vida cambie en tan poco tiempo. No vuelvas...pero devolveme el tuper, que es el único recuerdo que tengo de mi primera independencia...
Apasionadas en la confusión de lo negado, el tiempo “Mierda, mierda, mierda..¿Por qué carajo no me hizo caso?”

1 comentario:

  1. Gracias a Alexo Juarex, Gastón Valle, Martín Tripiana, Ariadna Cantarutti...

    Más aportes!!!!!

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