El teléfono sonaba, sonaba sin cesar, y aunque sabía que debía atenderlo, no podía liberarse. Presa de una sensación que la atrapaba sin tregua, se negaba a abandonar la cama. Sus amigas siempre se reían, decían que poseía la innata capacidad de enamorarse en una noche. Pero sus amigas no estaban; Se había ido de Argentina quizás escapando de alguno de esos amores, quizás solo por rebeldía, quizás por que si, no conocía bien el quizás, solo la alegría de estar lejos de todo.
“Dale dejame que tengo que atender, a lo mejor es trabajo...” con un último beso abandonó la cama. Efectivamente, la llamaban de la agencia; La necesitaban ese fin de semana si o si. El abierto de tenis había mermado a la agencia y no había chicas dispuestas a afrontar el reto del gran circo.
Eran unos pocos días y mucho dinero, pero eso no era lo mejor. En las fiestas post-carrera siempre hay buenas presas y eso a ella le encantaba. Dinero, lujo, glamour y la adrenalina de sentirse observada. No sabia con quien se iba a volver esta vez, pero estaba segura de algo: sola no.
Aunque poseía un vestidor muy grande tardó bastante en elegir. Las prendas volaban de un lado a otro, pero nada parecía perfecto. Hasta que el azabache más oscuro colmó sus expectativas.
pd: en este capítulo hemos decidido cambiar las reglas del juego. Vuestras aportaciones han sido tomadas, y muy positivamente valoradas, para futuros capítulos. Cambiamos el discurso e hicimos un salto tempo-espacial.
jueves, 25 de marzo de 2010
jueves, 18 de marzo de 2010
Segunda Entrega
Pero no eran hombres lo que ella quería. Ni mujeres, si se quiere; no buscaba lo que ella consideró distracciones en su carrera de vida. Pero eran las mujeres las que hacían que su mirada se desviara de los motores para admirar sus figuras. Sus curvas. Habrá sido por eso? Yo siempre me lo pregunté.
No buscaba eso que la encontró y que desbarató su vida a tal punto de querer alejarse de toda su rutina: la oficina, los escritorios, los números, las responsabilidades, las miradas, la nueva asesora de marketing…
Encontró las excusas para volver al taller, como si nadie pudiese encargarse del motor de un Chevy más que ella, y esconderse del desbarajuste en que se habían convertido sus días. Desbarajuste no, Lucía.
La envolvió la noche dando vueltas en un supemercado, que seguía anunciando la hora de cierre, esquivando las esquinas de las góndolas como si fuera una pista de autos. Apurada, distraída, desconcentrada, comprometida, desorientada, decidida, confundida…debía preparar una cena para el cumpleaños de su padre que había pactado semanas antes, justo antes del desbarajuste. Justo antes de Lucía. Lucía, con quien discutió dos horas antes, diciéndole que se fuera de su vida y terminó besándola en el asiento de atrás del Chevy.
- No puedo soportar que mi vida cambie en tan poco tiempo. No vuelvas...pero devolveme el tuper, que es el único recuerdo que tengo de mi primera independencia...
Apasionadas en la confusión de lo negado, el tiempo “Mierda, mierda, mierda..¿Por qué carajo no me hizo caso?”
No buscaba eso que la encontró y que desbarató su vida a tal punto de querer alejarse de toda su rutina: la oficina, los escritorios, los números, las responsabilidades, las miradas, la nueva asesora de marketing…
Encontró las excusas para volver al taller, como si nadie pudiese encargarse del motor de un Chevy más que ella, y esconderse del desbarajuste en que se habían convertido sus días. Desbarajuste no, Lucía.
La envolvió la noche dando vueltas en un supemercado, que seguía anunciando la hora de cierre, esquivando las esquinas de las góndolas como si fuera una pista de autos. Apurada, distraída, desconcentrada, comprometida, desorientada, decidida, confundida…debía preparar una cena para el cumpleaños de su padre que había pactado semanas antes, justo antes del desbarajuste. Justo antes de Lucía. Lucía, con quien discutió dos horas antes, diciéndole que se fuera de su vida y terminó besándola en el asiento de atrás del Chevy.
- No puedo soportar que mi vida cambie en tan poco tiempo. No vuelvas...pero devolveme el tuper, que es el único recuerdo que tengo de mi primera independencia...
Apasionadas en la confusión de lo negado, el tiempo “Mierda, mierda, mierda..¿Por qué carajo no me hizo caso?”
jueves, 11 de marzo de 2010
La chica del traje negro
“Mierda, mierda, mierda..¿Por qué carajo no me hizo caso?” una y otra vez se repetía la misma pregunta, a su alrededor las cosas se empezaban a mover a gran velocidad, pero eso no importaba. Las marchas pasaban suavemente y las abruptas curvas del camino también, después de todo, a pesar de que la adrenalina fluía como jamás lo había hecho, era una excelente conductora que no dudaba frente al volante.
Venía de una familia de fanáticos de las tuercas, su padre trabajó durante diez años en la fórmula uno y su hermano seguía sus pasos. Entre coches desarmados, tuercas que hacían muñequitos y manchas de grasa la niña se fue haciendo mujer. Siempre muy apegada a su padre, no se le escapaba un detalle en el armado y desarmado de motores.
Quizás de pequeñas las miradas la sonrojaran un poco, pero de mujer le importaron mucho menos, ella estaba al frente del taller y sabía perfectamente lo que hacía. No iba a dejar que nadie le dijese qué hacer, ni cómo.
Empresaria afamada, ferviente amante de su trabajo y comprometida jefa; Todo en su vida parecía ir viento en popa. Alejandra tenía una vida social agitada y no eran pocos los hombres que peleaban por lograr su atención.
Venía de una familia de fanáticos de las tuercas, su padre trabajó durante diez años en la fórmula uno y su hermano seguía sus pasos. Entre coches desarmados, tuercas que hacían muñequitos y manchas de grasa la niña se fue haciendo mujer. Siempre muy apegada a su padre, no se le escapaba un detalle en el armado y desarmado de motores.
Quizás de pequeñas las miradas la sonrojaran un poco, pero de mujer le importaron mucho menos, ella estaba al frente del taller y sabía perfectamente lo que hacía. No iba a dejar que nadie le dijese qué hacer, ni cómo.
Empresaria afamada, ferviente amante de su trabajo y comprometida jefa; Todo en su vida parecía ir viento en popa. Alejandra tenía una vida social agitada y no eran pocos los hombres que peleaban por lograr su atención.
jueves, 4 de marzo de 2010
Arrancamos...
Con ganas de escribir. Con ganas de divertir. Con ganas de interactuar. Con ganas de alimentar los monstruos creativos de la mente. Con ganas de improvisar. Con ganas es que damos el puntapié inicial de este proyecto bautizado en una conversación de chat: “Jueves de cuentos a la canasta”.
La idea: simple. Somos escritores autoproclamados, (por la pasión por escribir y por el hecho de tener dedos acalambrados de tipear, o manchados de tinta por mover, morder y jugar con una lapicera) y pretendemos, con la ayuda del fiel lector, armar cuentos “a la canasta” con los aportes del que se atreva.
El cómo y el cuándo: arranca con una entrega de 200 palabras el primer jueves. A partir de ese momento, con los aportes a la canasta que realicen los lectores, el segundo escritor deberá armar su entrega de 200 palabras para el próximo jueves, adoptando algunas o todas de las ideas sobre lo que podría pasar que hayan surgido durante la semana.
Al cabo de tres ciclos (tres entregas cada uno), termina el cuento y arranca otro nuevo.
Quiénes: Tiburcio “Tiburón” Begué, gestor original del proyecto, talentosísimo escritor y aprendiz de la vida. Eguenia “Juge” Sincovich, bien pegada al suelo pero con muchísimo vuelo. Wingmate de proyecto loco, con mirada acertada y perspicaz para la escritura.
Resumen: Paso 1: Escribe Tibu. Paso 2: opinan los lectores “debería ahora aparecer un personaje que se llame Roberto que sea camionero”, “yo quiero que llueva” “yo quiero que deje de llover” “yo quiero que pare el tiempo”. Paso 3: Escribe Euge. Ad nauseaum, ad infinitum….
Esperamos se copen con el proyecto y nos copen el blog de ideas y personajes…..
La idea: simple. Somos escritores autoproclamados, (por la pasión por escribir y por el hecho de tener dedos acalambrados de tipear, o manchados de tinta por mover, morder y jugar con una lapicera) y pretendemos, con la ayuda del fiel lector, armar cuentos “a la canasta” con los aportes del que se atreva.
El cómo y el cuándo: arranca con una entrega de 200 palabras el primer jueves. A partir de ese momento, con los aportes a la canasta que realicen los lectores, el segundo escritor deberá armar su entrega de 200 palabras para el próximo jueves, adoptando algunas o todas de las ideas sobre lo que podría pasar que hayan surgido durante la semana.
Al cabo de tres ciclos (tres entregas cada uno), termina el cuento y arranca otro nuevo.
Quiénes: Tiburcio “Tiburón” Begué, gestor original del proyecto, talentosísimo escritor y aprendiz de la vida. Eguenia “Juge” Sincovich, bien pegada al suelo pero con muchísimo vuelo. Wingmate de proyecto loco, con mirada acertada y perspicaz para la escritura.
Resumen: Paso 1: Escribe Tibu. Paso 2: opinan los lectores “debería ahora aparecer un personaje que se llame Roberto que sea camionero”, “yo quiero que llueva” “yo quiero que deje de llover” “yo quiero que pare el tiempo”. Paso 3: Escribe Euge. Ad nauseaum, ad infinitum….
Esperamos se copen con el proyecto y nos copen el blog de ideas y personajes…..
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)