- Hoy “Folgo” – Soltó el pequeño en un momento de iluminación, justo cuando al sol regalaba sus primeras caricias.
- ¿Qué lo qué? – Dijeron al unísono padre e primogénito.
Joaquin mirando por la ventana al horizonte, no atinó a mover un músculo a pesar de la extrañes de quienes venían en la parte delantera del coche. Tomas lo miró a su padre quien devolvió la mirada abriendo bien grande los ojos y frunciendo el ceño.
- ¿Y que es el Folgo Joaquín? – Preguntó el padre, esperando una desopilante respuesta.
- El folgo es ese coso redondo que tiene como ovejita adentro y donde pones los pies en el campo a la tarde cuando hace frío y estamos frente al fuego y tomamos ese mate rico con yuyitos raros que prepara don Fulgencio. – Mientras terminaba los ojos se le abrían grande, la cara se le ponía colorada y la voz se le empezaba a ir; Es que Joaquín cuando se emocionaba no aguantaba las ganas y lo soltaba todo juntito y pegadito.
- Ahh Joaco, vos si que estás loco ehh – le decía Tomás mientras reía a carcajadas.
- ¿Y cómo te acordaste de eso? Si la última vez que fuimos al campo fue hace muco tiempo y vos aun gateabas.
De nuevo la situación apremiaba al menor, que decidió ignorar el espejo retrovisor de donde provenían la mirada picarona, pero inquisidora de Juan, que seguía sin entender la astucia del menor.
La frontera se vislumbraba complicada sobre todo explicar la ausencia de Alma y el maldito papeleo. Joaquín mirando con mucha atención a los policías fronterizos y al padre dijo:
- “Comunicación” papá, tenés que tomarte las cosas con calma. Explicales bien y te van a entender. Así lo hubiese hecho mamá…
La razón del pequeño, la calma y la gran verdad sorprendieron a Juan, que se lo quedó mirando un rato largo mientras el pequeño volvía al coche hablando solo, y el retornaba a la explicación con los agentes aduaneros.
-La tiene clara el gurrumin ehh – Dijo el agente de verde
-Si, el viaje me lo está volviendo bicho..
Joaquín de camino al auto se encontró con ella.
- Ya está ma, papá está aprendiendo, creo que vamos por buen camino…
Luego de andar muchos kilómetros y de cambiar varias veces de país, por fin llegaron a aquella playa, la playa de su Alma.
Era el momento de empezar una nueva vida…